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12 de diciembre de 2011

Poemas del Metro de Medellin

Este es otro de los librillos de Palabras Rodantes (el programa de promoción de lectura que tiene el Metro de Medellin). Consiste en que a tres poetas (dos colombianos y uno francés) pasean en el Metro y escriben poemas al respecto. Lo primero que quiero dejar en claro es que no soy como antes, antes me encantaba la poesía y todo lo que fuera "romántico", ahora ya no. Ahora, me parece raro que yo sea esa misma persona. No quiero decir que me parezca una género "malo" o "aburrido", sino simplemente que ya no me gusta. Probablemente, eso afecte la impresión que me dejó el libro y que plasmo a continuación


  • Los primeros poemas que se relacionan son los del "invitado", o sea, el poeta francés. Él mismo dice que esos versos se deben escribir de a uno, en el tiempo justo que toma el tren en llegar de una estación a otra. Y eso se evidencia. Sus versos me parecieron demasiado simples, y me vino a la mente la idea de que sonaban lindos en su idioma (cada poema está en español y en francés). Pero en español, son insípidos, quizás es porque como dice mi sobrina de 5 años (que habla portugués): "El español es aburrido".
  • El segundo autor fue Armando Ibarra Racines, un paisa de gorrita, un viejito medio simple (en las fotos) pero cuyos versos realmente me divirtieron. Me hicieron tener fuerzas para llegar hasta el final.
  • Así que con la esperanza renovada, pasé a los versos de Rubén Darío Lotero y aqui volví a quedar confundida. NO es que sean malos, sino que parecen hechos solo para cumplir con la tarea, en un verso habla de una cosa y en el siguiente de algo que uno no entiende ni a qué viene. Para mi, fueron un poco "autistas", inevitable sentirme perdida.
Pero criticar es muy fácil, lo realmente difícil es hacer. De hecho, el autor del prólogo (un profesor de la Universidad de Antioquia) invita al lector precisamente a eso: a mirar al rededor, lo que pasa en el vagón (partiendo de hecho que leemos mientras vamos en el metro), a que nos miremos nosotros mismos y hagamos el ejercicio de tomar papel y lápiz para escribir. Ya dije que los poemas no son lo mío, pero aqui va mi intento:

Hay cosas buenas que resultan malas,
Hay cosas no tan buenas que puede ser agradables, 
juntarte con mucha gente en un 
pequeño vagón puede ser asfixiante.
La que habla por teléfono discretamente
intentando coordinar una reunión importante.
El que va  tu lado con la cabeza metida en un libro
que a ti, termina por parecerte interesante.
Las miradas viajeras, los pensamientos volátiles,
todos a la caza de algo, de una idea, un segundo,
un instante que les permita llegar primero, o a tiempo.
O por qué, una simple sonrisa que alegre el día.

Bueno, podrán decir lo que quiera, pero no que no lo intenté. Así que ahora, soy yo la que los reto a que hagan un poema o cualquier escrito sobre el metro, así no sea el de Medellin sino el de su propia ciudad o si no tienen metro, ¿cómo se imaginan que sería?, ¿cómo creen que cambiaría su vida, y en general, la vida de la ciudad que habitan si tuviera uno?

29 de noviembre de 2011

Gustave Flaubert (Cartas a Madame Colet, 1846)


En la ciudad donde vivo (Medellin) hay un programa para incentivar la lectura que se llama "Palabras Rodantes". En ciertas estaciones del metro hay unas especies de dispensadores de librillos. Allí puedes tomarlos prestado o devolverlos. Según sea el caso. Hace poco (no quiero reconocer que no quería devolver el libro) tomé prestado uno color púrpura que se titula Gustave Flaubert Cartas a Madame Colet, 1846. En este libro descubrí que el señor Flaubert nació el 12 de dic de 1821en Ruan, Alta Normandía y murió el 8 de mayo de 1880 en Croisset, Baja Normandía. El punto es que pensaba que el tipo era un romántico...De esos melosos porque tenía en mi mente, la idea (que no sé cómo llegó ahí) de que Madame Bovary (click para descargar) era un libro que hablaba de un amor ideal.. De un amor realmente romántico, pero que a diferencia de Romeo y Julieta, era un libro en el que todo era perfecto, porque el autor era un optimista, pero ¡No! Resulta que al leer las cartas que le escribió a Madame Colet me di cuenta que el señor si es romántico y perfeccionista a morir en sus propios escritos, pero no es para nada optimista. Como se evidencia en esta carta CROISSET 6 de Agosto de 1846: "Me dedico al arte porque eso me divierto, pero no tengo ninguna fe en lo bello, más que en el resto". Tiene un autoestima por el piso que lo hace pensar que el amor profesado por la sublime Loise Colet es demasiado: "Me humillas por lo grande tu amor". Y su pesimismo se evidencia aqui: "nunca veo a un niño sin pensar en que se hará viejo, ni una cuna, sin imaginar una tumba". A pesar de que normalmente soy una persona optimista, no podría evitar estar de acuerdo con este señor al afirmar: "...prefiero inquietar tu felicidad ahora, que exagerarla fríamente, como lo hacen todos, para que después su pérdida te haga sufrir más". Ahí, si señor Flaubert, me le quito el sombrero. Y la mejor frase: "...Soy tímido, a pesar de mi cinismo, a causa tal vez de él". (Todos los apartes aqui expuestos son de la misma carta).

Esta frase, creo que es lo que resume mi vida (a nivel sentimental): CROISSET, MEDIA NOCHE DEL MARTES 4-5 de Agosto de 1846 "...No pensemos ni en el porvenir, ni en el futuro, ni en nada. Pensar es la manera de sufrir. Dejémonos llevar por el viento de nuestro corazón, tanto como hinche la vela".
Y luego, vuelve a aparecer el pesimista: "Una o dos alegrías llenan el corazón, pero todas las miserias de la humanidad pueden darse cita en él. Vivirán allí como huéspedes". Eso lo dice en su carta del 8-9 de agosto de 1846. Y no sé por qué me recuerda una frase que creo, se la achacan a Mario Benedetti: "No es que sea pesimista, soy un optimista bien informado".
No me molestaría escudarme en esa frase para justificarme: "...Lo grotesco del amor siempre me impidió entregarme a él" (Agosto 9 de 1846).
En este punto creo que cabe anotar dos cosas: La primera es que esos amores eran  "prohibidos".
Bueno, espero que esto les haya servido, y que como siempre, los deje un poco "picados" para saber más del libro.