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15 de marzo de 2012

Todos los nombres, José Saramago

Hacía mucho no leía nada de Saramago. Aunque tengo aquí en el escritorio de la pc "Caín" para recordarme que debo leerlo lo más pronto posible (aunque no ha dado resultado porque no lo he leído). El punto es que a Saramago me gusta leerlo en papel, y con este libro confirmé por qué. No es que sea pesado leerlo, pero sí requiere tu atención. En particular, este que se llama "Todos los nombres", en realidad te da el nombre de un sólo personaje: Don José. A secas, sin apellido, sin segundo nombre. Sólo Don José. El resto de los personajes son: El curador, el director del colegio, etc. Quiero decir, se refiere a ellos por alguna característica, pero no por su nombre. Lo mejor de todo es que uno no se confunde porque son claras las diferencias (y lo digo yo que a veces tengo que releer para entender de quién o qué hablan). 


La historia es sencilla, como Don José. Un hombre solitario que trabaja como escribiente en la Conservaduría General del Registro Civil y quien gasta el tiempo libre en coleccionar fichas de vida algunos personajes públicos, recorta noticias de la prensa, y los va sacando o integrando según las vueltas que le de la fama. La casa de Don José queda pegada a la Conservaduría y tiene una puerta que las comunica, así que decide un día completar su colección con las fichas del registro de esas personas. Así que va, y toma la ficha de 5 famosos, sin querer, se viene pegada la ficha de "la mujer desconocida". Lo cual hará que don José emprenda una aventura que lo llevará a hacer cosas impensadas como: hablar con el techo.


Don José le da vueltas infinitas a los asuntos. Se imagina una situaciones del tipo: si hago esto, es probable que me hagan este interrogatorio y hace todo un análisis de las posibilidades. Me encanta cómo usa Saramago las situaciones "simples" para transmitirnos un mensaje más profundo. Sin lugar a dudas recomiendo la lectura de este libro que no los decepcionará.


En general no se dice que una decisión se nos aparece, las personas son tan celosas de su identidad, por vaga que sea, y de su autoridad, por poca que tengan, que prefieren dar a entender que reflexionaron antes de dar el último paso, que ponderaron los pros y los contras, que sopesaron las posibilidades y las alternativas, y que, al cabo de un intenso trabajo mental, tomaron finalmente la decisión. Hay que decir que estas cosas nunca ocurren así. Esto es cierto. Aunque nos guste pensar que no. Hace poco veía una entrevista a un humorista colombiano que es licenciado en lenguas modernas y trabajaba tranquilamente en un colegio, hasta que se quedó sin empleo y necesitaba generar ingresos. El hombre se inventó un personaje y participó en un programa muy viejo y muy colombiano: Sábados Felices. Hoy en día es uno de los Coordinadores del programa. Así que sabias las palabras de Saramago, muchas veces, uno no decide, la decisión llega a uno, y lo único que podemos hacer es dejarnos llevar.

Porque lo que afirma que ha hecho no entra en mi realidad, y lo que no entra en mi realidad no existe. En esta simple frase se resume todo el problema de intolerancia que tiene el mundo y que muchas veces, desata guerras.

No señor, en el matrimonio existen tres personas, está la mujer, está el hombre y está lo que llamo tercera persona que está constituida por el hombre y la mujer juntos. Bueno, no soy mucho de creer en el amor, en el matrimonio y esas "tonterías" pero esta frase me llegó, es cierta. Está la unión de los dos. Si esa unión no funciona, no importa cuán bien funcionen por separado, lo mejor será dar por terminada esa "relación".


Como siempre, espero que al leer este post, les den ganas de leer el libro. Para adquirirlo en Amazon.es Click Aqui. Si quieren comentarlo, también lo pueden hacer en este mismo post.