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3 de marzo de 2012

Relato para el Primer Juego de Invierno

¡Hola! Hoy les traigo un relato que se sale de mi estilo 100%, un verdadero reto ha sido para mi escribirlo, y espero que haya quedado bien, y que lo disfruten. Resulta que navegando y navegando, me he encontrado con el blog Cuentos Íntimos, en el cual organizaban esta actividad. Paty nos daría una serie de imágenes y deberíamos escribir un relato. Si desean saber más, pueden visitar su blog. El relato me ha salido más largo de lo que normalmente manejo (dos páginas y media) así que lo publiqué en Wattpad. También publicaré acá una parte (para los que no me siguen en Wattpad o no tienen cuenta puedan comentar en esta misma entrada).  Espero sus comentarios con ansias locas.

Estoy aquí. Envuelta en las sábanas rojas de seda que él mandó traer y colocar precisamente para este día: nuestro décimo aniversario. Debo decir que anoche salí a celebrarlo de mala gana. Desde hace unos años, siento que nuestra vida como pareja se reduce a las presentaciones sociales. Una vida fría y vacía a la que no le queda otro camino que el divorcio.
Así que anoche salimos a uno de los tantos eventos en los que nuestra posición económica y social nos obliga a estar presentes. Me puse mi vestido negro porque sé lo sensual que le parece ese color. Esperaba que lo notara, que me dijera algo, pero no fue así. Estaba muy indiferente. Al parecer, eso ya era costumbre en los últimos días.
Al salir de la gala, tan aburridora que me parecía había durado una eternidad, regresábamos a casa en nuestro coche. Él manejaba callado, concentrado en el camino y yo, sentada en el asiento del pasajero, miraba por la ventanilla, pensaba en lo diferente que había imaginado mi décimo aniversario. Estaba tan absorta que no noté lo diferente que era el camino. No sé en qué momento se desvió, pero terminamos en un paraje bastante solitario y tenebroso.
El coche se detuvo y fue cuando lo pude ver claramente. Sólo había vegetación a nuestro alrededor y un terrible silencio. Me parecía estar viviendo una película de terror. Así que asustada le pregunté:
─ ¿Qué hacemos aquí? ¿Acaso se ha dañado el auto?
Él sonrió, una sonrisa terriblemente maliciosa, extendió su brazo, abrió la guantera y sacó un arma. Mientras mi mente se imaginaba cómo terminaría mi vida esa noche, dije con voz temblorosa:
─Vamos, Camilo, todo tiene solución, no es necesario que me mates.
─¿Y quién ha dicho que te voy a matar?
─Entonces, esa arma... ─ Fue lo único que pude balbucear mientras lo veía sacar de la guantera una tela negra y una cuerda del mismo color.
Extendió la tela hacia mí y me dijo:
─Tápate los ojos, perra….