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5 de marzo de 2012

El Diario de Ana Frank

¡Hola! Hoy les voy a hablar del último libro que he terminado: El diario de Ana Frank. Este libro lo adquirí el año pasado en la Fiesta del Libro y la Cultura acá en Medellin. Me pareció que debía leerlo, que sería una buena fuente de información. Pero en el fondo, le tenía "miedo". No sé por qué tenía alojado en mi cerebro la loca idea de que se trataba de sus vivencias en el campo de concentración, así que me imaginaba los horrores. Resulta que no es así... El diario es escrito solo mientras ella se esconde con sus padres y una familia amiga. No es que esto sea menos grave, pero es algo más fácil de digerir porque todos estamos expuestos a los altibajos de la convivencia. Si en estado natural, es díficil entenderse con su propia familia, ahora imagínense dos familias diferentes que están bajo el estrés de la guerra, el sentirse amenazados. El terror de ser descubiertos y encima, una niña de 13 años, que es donde las hormonas y todo en ella es un frenesí porque en esa época es donde estamos locos por hallarnos a nosotros mismos, pero sufrimos de una absurda autosuficiencia que nos hace creer que nos hemos encontrado. Cuando el camino mas adelante nos hará cambiar y hasta volver a perdernos para encontrarnos renovados y mejorados.

En fin, es triste saber que una niña que a penas iniciaba su vida y que encima, tenía tantos sueños, los haya perdido todos. Hay partes del libro que parecen una verdadera burla del destino. Como cuando Ana dice que quiere convertirse en escritora, pero no sabe si tendrá el talento. Y fíjate, no vivió para ver cómo sus palabras tocaban corazones y cambiaban vidas. Relata que duda de cumplir la promesa que le hizo a su hermana de mostrarle algún día su diario, y ahora, casi medio mundo lo ha leído. En fin.... Mejor les voy a mostrar unas frases que realmente me llamaron la atención:

¿Te interesa quizá saber si me gusta mi escondite? Debo decirte que yo misma no lo sé aún. Creo firmemente que nunca podré considerar mi hogar en esta casa, lo que no significa que aquí me sienta desgraciada. Tengo más bien la impresión de que estoy pasando un período de vacaciones en una pensión muy curiosa. ¡Qué difícil entender todas las cosas que pasan cuando tienes esa edad y en cuestión de unos días te ponen el mundo de cabeza, cambiándote todo lo que es tu "vida" en aras de poder preservar tu vida. 

...peleándose abiertamente una buena vez es como se aprende a conocerse a fondo. ¡Es entonces cuando en realidad puede juzgarse un carácter! Esta es una verdad. Es la única manera en la que realmente conocemos a las personas. Y a veces nos llevamos una decepciones tan terribles. Tener que descubrirlo de esa manera, seguro no fue nada fácil.

A veces se les paga un rescate, a tanto por cabeza, como en los mercados de esclavos de antaño. Lo duro no es leer estas palabras, es escribirlas sabiendo que tú eres una de esas cabezas por las que pagan. ¡Qué horror sentirse tratado como algo peor que un objeto de comercio!

Aquí se necesita buen sentido para todo: para aprender a escuchar, para callarse, para ayudar, para ser amable, y quién sabe para qué más aún. Me siento plenamente identificada con estas palabras. Creo que yo, habría enloquecido.

...un receptor clandestino, en casa de judíos clandestinos que compran en el mercado negro con dinero clandestino, se encontrará completamente como en su casa. Parece un trabalenguas pero no es, era la dura realidad de esa época. Y quizás de la nuestra, basta cambiar judíos o receptor y quedará más actualizada, ¿no les parece?

Jamás las personas libres podrían concebir lo que los libros significan para las personas escondidas. Está de más decir que esta frase me llegó por el profundo amor que tengo por los libros. Y quizás algo que me llegó a dar tantito de envidia era que Ana podía pasar todo el día leyendo lo que quisiera. 

Bueno, creo que si no paro acá, terminaré escribiendo todo el libro. Vale la pena darle una oportunidad, definitivamente. No me arrepiento de haberlo hecho. En el fondo me gustaría saber...¿Qué tal si?, ¿Qué tal si Ana hubiera sobrevivido? ¿Se habría publicado de todas maneras su diario?, ¿habría llegado a ser una escritora famosa como soñaba?, ¿el enamoramiento con Peter habría terminado en matrimonio o se habrían llevado una sorpresa al descubrir que todo era un tonto capricho producto del encerramiento, la soledad y el aislamiento? No lo sé...Y seguramente nadie nunca lo sabrá porque no podemos cambiar el pasado, pero si podemos conocerlo para prevenir que se repita en el futuro.