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14 de febrero de 2012

Mi especial de San Valentin

Hola!! Bueno, a mi estas fechas no me gustan para nada...Pero vamos,todo el mundo hace algo especial, ¿por qué no hacerlo yo? Así que decidí hacer lo que estaba más a mi mano y que podía. Revisando las entradas publicadas en este blog me encontré con una que me dió mucha vergüenza, así que decidí reescribirla. La entrada original se llama ¿Me crees? Si pinchan en el título podrán verla. La reescrita, aún no la titulo (ese no es mi fuerte), pero aquí está:

Morfeo me ha abandonado. Él solía venir todas las noches, me tomaba en sus brazos y me arrullaba. Así, reposaba dulcemente... soñaba. No siempre eran sueños agradables. A veces, ni siquiera podía soñar. Sólo cerraba los ojos y despertaba al amanecer sin una pizca de cansancio. Pero ahora no es así. Ahora se ha creado una barrera, que ha sido construida poco a poco: un ladrillo a la vez. Cuando pienso en ti, un ladrillo. Cuando pasamos momentos tan maravillosos que me cuesta creerlo, más ladrillos. Pero el peor momento es cuando te siento distante, indiferente y no entiendo por qué. En ese momento, parece que la barrera se refuerza, se vuelve irrompible. Siempre he sido muy terca, y no me doy por vencida tan fácilmente. Así que a pesar de lo mucho que me ha costado, he logrado quitar un ladrillo. Ese hueco lo uso como ventanita y observo lo que sucede al otro lado, intento comunicarme con Morfeo. Le pido que vuelva a arrullarme, pero él dice que es muy pronto, que le dé tiempo a la barrera de llegar al punto máximo. Cuando lo haga, seguro empezará a retroceder, quizás más rápido de lo que se construyó. La paciencia nunca ha sido una mis virtudes. Morfeo lo sabe y también sabe cómo jugar con mi ego, así que me dice: "él está igual". Yo, confundida, aturdida, sin poder creerlo pregunto: "¿quién?". Por la diminuta ventana solo puedo ver sus ojos con un brillo de picardía y su sonrisa me lo confirma: él tampoco puede dormir. Mi ego solo me deja pensar en una cosa. No, demasiado perfecto para ser cierto. Me giro, quiero pensar en algo diferente, pero no puedo evitar sonreír satisfecha. Cierro los ojos. Al despertar la mañana siguiente lo confirmo: las palabras de Morfeo actuaron como un suave somnífero, así que despierto revitalizada.
Ahora entiendo por qué dicen que la distancia no es problema...


Bueno, si has llegado hasta aqui, agradecería tus comentarios, esos son los que me ayudan a mejorar.