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23 de julio de 2011

Definición de ironía

Ese día, no era un día como todos, era un día para madrugar (más de lo normal) y viajar en el metro (como hacía mucho no lo hacía) con un destino diferente al de todos los días, es más, un destino que en un día "normal" ella misma no eligiría, pero lo importante era el qué iba a hacer... Y eso, para ella, solía ser importante. Pero esta no era una semana normal. La noticia de: "te llamaron de XXX para que vayas a una entrevista", no fue tan emocionante, por el contrario, corrieron a su memoria una cantidad de recuerdos desagradables de muchas cosas. El más vívido de los recuerdos fue el de hace unos 3 años, cuando la citaron a las 2 y la atendieron a las 3... Y eso sí, nunca le avisaron por qué no pasó... Así que ahora, solo se llenó de sospechas, y hasta de pereza... Sin embargo, para no tener el cargo de conciencia y pensar, ¿qué habría pasado si...?
Así que madrugó, se levantó 10 min. después de sonar la alarma, igual que todos los días normales, pero como ese no era un día normal, esos 10 min de sueño, le pesarían luego. Antes de salir de la casa, ya todo iba mal: No empacó el almuerzo ni el sánduche del desayuno para ahorrar tiempo y alcanzar a llegar... Error!!
El bus del metro, se demoró más de lo normal, como siempre ocurre cuando uno debe llegar temprano...
Ya en el metro, en la estación que debía subirse se sorprendió por la "poca" cantidad de personas, pero en la Estación siguiente, como es normal en hora pico subió una multitud que la hizo correrse, empujando al "viejito" que estaba detrás. Como es tan "formal" decidió voltearse y sonreir como diciendo: "disculpe, pero así es la gente"... El viejito, quién sabe qué entendió, pero colocó su mano izquierda en el hombro izquierdo de ella (valga aclarar que ella no tiene equilibrio para nada), y su mano derecha quedó rodando el trasero de ella... o bueno, eso es lo que ella quiere pensar, porque solo sentía una cosita que se movía, la acariciaba, y a veces, parecía que se acomodaba... Pero como nada dura para siempre, llegó el momento del trasbordo y se liberó del "viejito"...
Claro, lo que no sabía es que se iba a quedar dormida justo donde el chofer del bus que la llevaba a su destino decía: "los del parque", que era donde ella debía bajarse... Así que no se bajó y por supuesto, paseó todo el pueblo...
El punto es que no la dejaron entrar a la entrevista por llegar 5 min tarde a una entidad que normalmente se demora dos horas en atenderte... Y que por supuesto, mientras la lenta de la recepcionista se enteraba que sí podía pasar, el portero fingía que requisaba el bolso, solicitaba un documento de identidad, rebuscaba entre las tarjetas de visitante una pa' entregarle, se fue su fama de "puntualidad"...
Salió, comió lo primero y más barato que se le atravesó porque peor que ser rechazada era tener un bajón de azucar, y regresó a seguir con su vida laboral normal.
Al bajarse del bus, recibió uno de esos periódicos de emisión gratuita y se le dió por leer el horóscopo que decía: "Nuevas ofertas laborales tendrán resultados exitosos"... Ahí entendió la lección del día... Eso, eso era ironía...

20 de julio de 2011

El Diario de Emma Buffei

Emma es una mujer promedio de casi 30 años. Promedio en todo: en sus medidas, medio gorda, medio flaca, dependiendo de la carga de estrés o la depre, que a veces provoca no solo comer de más, sino menos saludable... Emma no tiene, pero aún no llega a los 30, más cerca del último que del primero, pero a mitad de camino... Es profesional, pero al igual que el promedio, no ha alcanzado la libertad financiera porque durante mucho tiempo, también hizo parte de las alarmantes cifras de desempleo, consecuencia de una crisis económica, que no le correspondía... En su vida académica siempre sobre sale: por ser la peor donde a todos les va bien, porque le va bien en cosas que nadie espera que entienda, porque es demasiado indisciplinada o dedicada.. Pero en ese aspecto de su vida, es el único en el que no es promedio. En su vida familiar, le pasa igual que a la mayoría de la gente, su familia la considera la oveja negra, sus conocidos quisieran que fuera su familia... Pero uno no elige a la familia, enseñan los abuelos... Sólo a los amigos... Pero según su familia, y según una que otra amarguísima experiencia, Emma se ha visto fracasar, igual que el resto de la gente promedio. Eso sí, la familia no la aprueba a ella, menos a los amigos, porque igual que el resto de las familias promedio, la suya tiene un tajo de "disfuncionalidad" que no solo saca a flote la locura de cada uno, sino que a veces, agrava esa locura.
En el aspecto "amoroso", Emma, al igual que cualquier mujer a su edad, en estos tiempos modernos, ha cometido varias locuras, de la mayoría aprendió, a los trancazos (como casi siempre se aprende) que no nació para la vida en pareja. De otras, conserva uno que otro recuerdo que no solo la hacen aferrarse a esos bonitos recuerdos, sino que a veces, cuando los días son menos grises, hasta le renuevan la esperanza de algún día llegar a ser "pareja" de alguien.
Esta es la vida de Emma, llena de altibajos (Casi siempre e caída libre), que duelen, trancazos, pero ahí está, con una que otra cicatriz, que en algunos momentos, hasta ha llegado a doler avisando, previniendo las situaciones, cosas que nadie entiende, pero que en el fondo del alma están marcadas a fuego, con lágrimas (en algunas casos de sangre) como dicen las mamás...
Esta es la historia de la vida de Emma, sólo la introducción, algún día, te contaré sus "aventuras".