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5 de junio de 2012

Comienza una historia (5)

¡Hola, hola! Por segunda vez me apunto a la actividad propuesta por mi amiga Maga en su blog Escribiendo la noche, titulada "Comienza una historia", en esta quinta edición nos ha propuesto inspirarnos en una canción. Debo decir que mi historia es una de esas que no me gusta contar porque no es la imagen que quiero que la gente vea de mi país, pero es que la recordé....Fue algo que pasó hace muchos años a una familia muy cercana, y la he traído,con sal, pimienta, para que los personajes no se reconozcan, pero sí fue basada en algo "real".

Les dejo el widget para que escuchen la canción y espero me perdonen que este relato salió un poco más largo de lo normal.



  Herencia Familiar


Hace tres días fue el entierro de una de mis tías. La más joven y la primera en morir. Es cierto, no se debe a causas naturales. Esas sospechas las confirmó el investigador de la fiscalía que se acaba de ir.
Todo es tan confuso, tan doloroso, tan irreal, una de esas bromas macabras del destino. Si no fuera por lo destrozada que está mi madre diría que todo es una pesadilla producto de haber visto tantos programas de esos que hacen en mi país y que solo muestran corrupción, tráfico de armas, drogas, negocios turbios.
El 7 de diciembre, asesinaron a mi tío. Bueno, al ex marido de mi tía (no sé por qué esa costumbre de llamarle tío). Salió en los periódicos, era un comerciante de renombre. Al menos, eso nos hizo creer al resto de la familia. El 8 era festivo y sus funerales fueron aplazados hasta el 9.
Ese día, muy temprano, todos se organizaron (yo estaba en otra ciudad). En mitad del camino, unos jóvenes en una moto se acercaron al coche en el que iba mi tía e hicieron dos disparos. Cada quién tiene una versión diferente de los hechos. Lo cierto es que mi tía llegó muerta al hospital. La tía Ligia, que viajaba a su lado, estuvo inconsciente un buen rato, sufrió un infarto. Carlos, el hijo de la difunta emprendió una persecución que terminó en choque. Tuvieron que hacerle una cirugía de emergencia, casi pierde la pierna derecha.
Mi madre me había dicho que no asistía al sepelio de mi tío porque tenía un mal presentimiento. Cuando me contó la terrible situación agarré el primer vuelo para acompañarla. Lo peor fue tener que darle la noticia a mi abuela antes de que algún vecino chismoso llegara a darle muestras de condolencias sin que ella entendiera por qué.
La abuela resistió imbatible. Creo que era la única sorprendentemente calmada en medio de tanto dolor, tanta confusión. Quizás ella no sabía lo que pasaba, pensaba que su hija era una víctima más de esta absurda guerra, de esta violencia que nadie sabe bien cuándo o por qué empezó. Yo, en cambio, estaba demasiado confundida. Siempre he pesando que al que “matan” es por algo. Una cosa es estar sentada en tu casa y que llegue una bala perdida y otra es que vengan con una bala que trae tu nombre. Tenía mis sospechas, pero no me atrevía a preguntar nada. Mi madre estaba deshecha.
─Creo que llegó la hora de irme. Ya no queda nada para mí en esta ciudad.─ Dijo mi madre con una mezcla extraña de melancolía y decisión.
─Está bien. Haré lo necesario. ─ Dijo mi hermano. Estaba preparando todo para mudarse de ciudad por cuestiones de estudio, nunca pensó que sería una tragedia lo que lo movería.
Pedí una semana de licencia no remunerada en la empresa. Quería ayudar a mi madre en todo y descubrir algo que me permitiera entender lo sucedido. Y así fue. Cuando llegó el investigador de la fiscalía que conocía de tiempo atrás pues estudiamos en el mismo colegio que sus hijos, supe que algo andaba mal, mi madre no quería que escuchara la conversación, pero soy demasiado terca, tenía que saber lo que pasaba.
─Cuénteme, Norberto, ¿ya se supo todo? ─ Preguntó mi madre cuando pensó que me había alejado. Se sentaron en los sillones del salón. Yo me escondí en las escalas que estaba a sus espaldas.
─Lo que le voy a decir no es del todo bueno, Teresa. Espero que esté preparada. Quiero que lo sepa usted primero y que entienda que respetaré su voluntad.
Mi madre asintió. Al parecer, ella también tenía sus sospechas.
─Hace cinco años, cuando asesinaron a su sobrino Camilo surgieron varias teorías. Una de ellas incluía un ajuste de cuentas. Todo parece apuntar que quien ajustaba esas cuentas era el marido de su hermana, padrastro de Camilo. Siempre sospechamos que tenía negocios ilegales. No sabemos bien de qué tipo, pero al parecer, Camilo creó una desviación de fondos y se apoderó de una fuerte suma de dinero con la que pretendía iniciar su propio negocio.
»Al parecer su hermana siempre lo supo pero nunca quiso tomar partido, tenía a su marido con ella y tenía una imagen que mantener. Hace un mes se separaron y no era necesario esperar más. El asesinato fue planeado especialmente para ese día pues sabía que todos estarían de fiesta, él se emborracharía y muy seguramente iría a hacerle visita a una de sus “amiguitas” al barrio de mala muerte donde ella vivía. Hasta ahí, todo salía perfecto.
»Creemos que el asesinato de su hermana ha sido de parte de la familia del ex marido. Usted sabe que ellos siempre han estado relacionados con el Cartel de Medellín. Doña Ligia pasó un susto terrible porque al parecer, no sospecha o no quería sospechar de su hermana. Pero los rumores empezaron el mismo día que su ex cuñado fuera asesinado.
»Como ve, no es más que una triste historia de ajuste de cuentas. Sé que usted nunca ha estado involucrada en negocios turbios, sus padres han sido conocidos por ser negociantes serios y responsables. No quiero que esto afecte a nadie, mucho menos a su madre que está desolada.
─Norberto, ¿es necesaria hacer pública esta información? ─ Preguntó mi madre mientras se secaba las lágrimas que habían invadido su rostro.
─Sólo si usted desea acusar a los culpables, o si se logran establecer más conexiones.
─No, no quiero acusar a nadie. Prefiero que todos sigan creyendo que han sido crímenes al azar. No creo que mi madre pueda soportar un golpe como este.
─Como usted diga.─ Norberto se levantó y dándole un apretón de manos a mi madre  añadió: ─ Espero que pueda iniciar una nueva vida tranquila, Teresa.
Mi madre no vio o no quiso verme, yo no me atrevía a mover un solo músculo del cuerpo. Quería que alguien me diera un pellizco y me despertara de esta terrible pesadilla. Recordé cuántas veces le grité a mi madre que yo había sido adoptada y por un momento tuve la vana ilusión de que eso se hiciera realidad, que esa no fuera mi familia, pero era demasiado tarde. Ya lo sé todo. Ahora entiendo por qué nunca nos dejaban visitar a mi tía. Por qué el hermetismo y las reservas. Esperaré a que todo se calme, sé que aún hay más de esta historia que debo conocer.

8 comentarios:

  1. Guauu, que embrollo de gente y que historia más sórdida. Uno nunca sabe quién es quien :-P
    Muy bueno Emma!!

    Besos

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    1. ¡Gracias, Pato!!! Uno nunca termina de conocer a la gente ^^

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  2. Qué trágico y dramático... Qué pena que sucedan estas cosas...
    Saludos

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    1. Lo más triste mi querida, Dolly es que es real...

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  3. Guau, qué intriga familiar, me encanta.

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    1. ¡Mary!! Me alegra mucho que te guste algo que he escrito ^^

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  4. Emma, que no te apene nunca lo que cuentes, pues un escritor tiene que ser cronista de su época, no sólo puede vivir en las nubes.
    Tu relato es muy descarnado, una realidad que viven a diario cientos de personas alrededor del mundo. Lamentablemente, nadie está a salvo en ningún lado de vivir algo así.
    Por cierto, recuerda que los números van escritos con palabras. Y creo que por allí se te coló un "escalas" por "escaleras", a menos que hicieras referencia a una escalera de mano.

    Besos y me alegra mucho que participaras una vez más!!

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    1. Maga, me avergüenza que me recuerdes lo mismo de la otra vez =S... Ahora que lo pienso, quizás son todos los años de formación como ingeniera que llevo dentro que me "gusta" ver los números hechos números... Pondré más atención para controlar esto.

      Lo de las escalas es un lapsus...Acá en Medellín las personas pocas veces dicen escaleras...Siempre dicen escalas...Creo que todo me fluyó tan rápido que me dejé llevar por la costumbre...

      ¡Gracias por leerme y organizar esta actividad!!!

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