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2 de diciembre de 2008

Deseos de Cosas Imposibles


Y uno se la pasa por la vida deseando cosas...Unas buenas, otras no tanto...Unas que te alegran el alma, otras que la envenenan pero...¿Qué sería de la vida sin deseos??...Específicamente...¿Qué sería de mi vida si no deseara cosas referentes a ti?...Es decir...Deseo que sepas que desde hace un tiempo (o sea, desde que dejaste de hablarme), sólo deseo saber de ti, deseo que donde quiera que te encuentres pienses en mi y que te den ganas de hacérmelo saber...Deseo que un día, mi soledad te abrace y te haga extrañarme, desear mis besos y anhelar comer manzana o manzanita o lo que quieras, siempre y cuando, sea conmigo...Deseo que sepas que mi vida era mejor contigo, tanto que me asusté y como me dió pereza salir corriendo, decidí espantarte...Deseo que reconozcas un poco de sabiduría en medio de tanta ignorancia, un poco de valor en medio de la cobardía que me ahoga, un poco de lo que queda de mi en ti y en lo que tanto amaste...O al menos, fingías amar...Maldita sea!! Maldito seas tú por hacerme amarte...Maldita sea mi suerte por alejarte...¿De qué sirve vivir de anhelos, de deseos de cosas que nunca serán realidad porque tuvieron su momento y no se dieron??....¿De qué sirve escribir esto si nisiquiera sé si tú lo leerás??...¿De qué sirve que lo leas si ni siquiera te darás cuenta que es para ti??...¿De qué carajos sirve lamentarme si nada de eso hará que regreses??....Claro, ya sé para qué sirve todo eso...Para darme cuenta que lo que dice una canción es cierto..."Me engaño porque es más cómodo engañarse" y que no importa cuánto me duela reconocerlo pero..."El reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado"....
P.D.:¿Prometes dejar una pista que me indique que has entendido el mensaje??

3 comentarios:

  1. Lo nuestro duró
    lo que duran dos peces de hielo
    en un güisqui on the rocks,
    en vez de fingir,
    o, estrellarme una copa de celos,
    le dio por reír.
    De pronto me vi,
    como un perro de nadie,
    ladrando, a las puertas del cielo.
    Me dejó un neceser con agravios,
    la miel en los labios
    y escarcha en el pelo.
    Tenían razón
    mis amantes
    en eso de que, antes,
    el malo era yo,
    con una excepción:
    esta vez,
    yo quería quererla querer
    y ella no.
    Así que se fue,
    me dejó el corazón
    en los huesos
    y yo de rodillas.
    Desde el taxi,
    y, haciendo un exceso,
    me tiró dos besos…
    uno por mejilla.
    Y regresé
    a la maldición
    del cajón sin su ropa,
    a la perdición
    de los bares de copas,
    a las cenicientas
    de saldo y esquina,
    y, por esas ventas
    del fino Laina,
    pagando las cuentas
    de gente sin alma
    que pierde la calma
    con la cocaína,
    volviéndome loco,
    derrochando
    la bolsa y la vida
    la fuí, poco a poco,
    dando por perdida.
    Y eso que yo,
    paro no agobiar con
    flores a María,
    para no asediarla
    con mi antología
    de sábanas frías
    y alcobas vacías,
    para no comprarla
    con bisutería,
    ni ser el fantoche
    que va, en romería,
    con la cofradía
    del Santo Reproche,
    tanto la quería,
    que, tardé, en aprender
    a olvidarla, diecinueve días
    y quinientas noches.
    Dijo hola y adiós,
    y, el portazo, sonó
    como un signo de interrogación,
    sospecho que, así,
    se vengaba, a través del olvido,
    Cupido de mi.
    No pido perdón,
    ¿para qué? si me va a perdonar
    porque ya no le importa…
    siempre tuvo la frente muy alta,
    la lengua muy larga
    y la falda muy corta.
    Me abandonó,
    como se abandonan
    los zapatos viejos,
    destrozó el cristal
    de mis gafas de lejos,
    sacó del espejo
    su vivo retrato,
    y, fui, tan torero,
    por los callejones
    del juego y el vino,
    que, ayer, el portero,
    me echó del casino
    de Torrelodones.
    Qué pena tan grande,
    negaría el Santo Sacramento,
    en el mismo momento
    que ella me lo mande.
    Y eso que yo,
    paro no agobiar con
    flores a María,
    para no asediarla
    con mi antología
    de sábanas frías
    y alcobas vacías,
    para no comprarla
    con bisutería,
    ni ser el fantoche
    que va, en romería,
    con la cofradía
    del Santo Reproche,
    tanto la quería,
    que, tardé, en aprender
    a olvidarla, diecinueve días
    y quinientas noches.

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  2. Maldito!!! Claro...Es humano cometer errores...Pero es mas humano culpar a otros...Eso es raro en vos...Es decir, la canción es normal, la canción me hace pensar y maldita sea cada palabra, maldito sea cada uno de los acordes...Pero...¿Si era yo la que no quería que me quisieras por qué putas vivo sólo para buscarte?? Maldita sea!!!

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  3. Hola Preciosa!

    Te soy sincero, lo que mas me gusta de tu blog son tus fotos, pero me parece muy interesante lo que escribes...

    Saludos

    Adrian

    ;-)

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